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Yacimiento de piedras Semipreciosas

En la cuenca del arroyo Catalán Grande, en el valle que conforman los arroyos Seco, Tres Cruces y Cuaró y en las laderas de las cuchillas Yacaré, Cururú, Belén y Catalán, existen prolíficos yacimientos de piedras semipreciosas.

Cuenta la leyenda que una noche, la carreta de un contrabandista rompió un eje partiendo una piedra que guardaba en su interior una roca brillante de un color azul muy intenso.
Ya en 1860 se tenía idea del valor de las ágatas y amatistas que comenzaron a llegar desde el Catalán a Salto para ser embarcadas río Uruguay abajo.
En la cuenca del arroyo Catalán Grande, en el valle que conforman los arroyos Seco, Tres Cruces y Cuaró y en las laderas de las cuchillas Yacaré, Cururú, Belén y Catalán, existen prolíficos yacimientos de piedras semipreciosas, sobre todo ágatas y amatistas.
Escasos cinco metros de espesor forman la capa de mineralización que despunta en las laderas de las cuchillas y reaparece del otro lado de la elevación.
En la zona hay decenas de cavas que contienen las geodas, cuya explotación se realiza de diferentes modos y en cuyo interior se encuentra la piedra que luego se clasifica y trabaja para la exportación.
Piedras semipreciosas: Las amatistas, en la gama del violeta, son las preferidas. El precio llega a los mil dólares el kilo.
Las ágatas aparecen como producto secundario de las amatistas: buena parte de las que se venden llevan el valor agregado de los talleres artesanales de Artigas.